martes, 2 de febrero de 2010

Tener, creer y sentir

Hoy tuve suerte; PUDE comprarme dos panes. Logre CAMBIAR unos caramelos que no vendí en la panadería. Ojala hoy consiga ALGO con que taparme para dormir, corre muchísimo viento. Espero sean periódicos como la otra vez Y que NO sean bolsas de plástico porque abrigan muy poco. No se si LO peor es el hambre o el frío. Creo que voy a dejar de comer mañana, así guardo para divertirme.. Al menos HICE de mi vida lo que quise.

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Espero que el sermón haya sido convincente. Ellos necesitaban oírlo y YO decirlo. Te pido que le des fuerza a mi espíritu cada día. NO creo en ti ciegamente como dicen, porque te VEO en los ojos de los niños, en la mano fuerte de una madre protegiendo a su hijo Y en el amor del compartir con el prójimo; intento dar cuanto TENGO.. pero pareciera que en este mundo cada vez te ven menos. Sin embargo, no tendré MIEDO porque tu mano me guiará.

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Me quedo mirando mi reflejo en el espejo. Ya tengo años sonriendo. Tengo un esposo que me adora. Me case con quien siempre quise, NO tuve uno hijo sino tres, SOY afortunada y me siento tan FELIZ. Algunas fotos colgadas en la pared enmarcadas y cientos de ellas; guardadas, confirman lo generosa que ha sido la vida conmigo. QUIERO enmarcar una más, creo que quedaría bien ahí encima de la mesita. Tantos suspiros y ya debe ser hora de almuerzo. Donde están estos enanos ahora? Estarán jugando a ESCAPAR y perderse en el jardín como la vez pasada?

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Hay días que solo pienso en escribir, y crear historias: VIVIR más. Quiza en inventar los sueños Y pesadillas que no tengo por ESTAR muy DESPIERTO.

lunes, 1 de febrero de 2010

Colección

No podía creerlo. Era un día cualquiera; sin ningún evento especial o casualidad extraña que me hubiera hecho sentir que en tan poco tiempo cambiaria mi vida; pero ahí estaba; en la azotea viendo naves de un tamaño increíble. De más de cuatro o cinco cuadras. No eran como las que uno ve en las películas; ni brillantes, ni plateadas, ni siquiera podía verse señales de tecnología incomprensible en un primer vistazo. Si tuviera que describirlas, diría que eran como grandes continentes flotantes, pedazos de tierra irregulares que al intentar focalizar mi campo visual revelaban lo que parecía ser una capa interior de metal muy gastado y quizá hasta oxidado. Será por los viajes que se yo; pero al fin de al cabo; objetos gigantes flotando encima de la ciudad.

Luego de quedarme boquiabierto por más una hora, quise bajar a ver si mis padres estaban viendo lo mismo. Al bajar las escaleras sentí un gran temor. Sentí que ya no estaba pensando en lo vivido en la azotea. Entonces en que? Al abrir la puerta vi una sombra y se me escarapelo el cuerpo. No le vi pies, estaba como flotando, y se movió hacia el cuarto que siempre le tuve miedo. Cómo podía estar pensando en fantasmas ahora?

Llegué donde mis padres, sentía que mi mente estaba siendo sobrecargada. Mi padre me vio y puso una expresión de desconcierto tan intensa que nunca le había visto antes. Sin embargo, sentía un déjà vu al ver su rostro. Me empezó a doler la cabeza, caí de rodillas y me agarre la frente, no entendía que estaba sucediendo pero sentía que mis pensamientos no eran míos, que lo que viví ahora estaba siendo escrito por alguien más, que inclusive mi vida no era mi vida. Y morí.


Al menos eso fue lo que pensé estaba sucediendo. La escena de mi padre con cara de asombro y de mi madre yendo a levantarme en cuanto sentía el suelo al caer, se desvaneció como cuando uno apaga un monitor. No sentía mis ojos; en si, no sentía nada. Pero como estaba ahí? Donde fuese que fuera ahí. Como estoy pensando? Entonces no estaba muerto?


Empecé entonces a sentir mis extremidades, no podía moverlas pero las sentí. Aun no tenía imágenes que acompañaran las sensaciones, pero me imaginaba que estaba echado. Sentí una superficie regular en mi espalda, y pensaba estar en posición horizontal. Si, estaba echado. Derepente como un instinto que parecía no haber usado en muchísimo tiempo, empecé a abrir los ojos. Sin ver a nadie escuchaba lo que parecían ser murmuros, pero no eran de personas, no eran voces ni siquiera. Recordé las naves que vi desde la azotea e inmediatamente también la sensación de déjà vu. Estaba en un lugar que me resultaba un tanto conocido, pero que era bastante extraño al mismo tiempo. Habían muchos objetos que no sabia que eran. Sin embargo no me sentí tan amenazado. A los pocos segundos; esos murmuros que sentía se escucharon mas cercanos y de repente los escuche al lado: seres que no eran humanos, sino mas bien figuras luminosas que tomaban diferentes formas en cualquier momento. Eran a veces esferas, luego se extendían en formas mas largas o proyectaban extremidades para conectarse unas con otras o para tocar todos esos objetos que estaban en ese lugar.


Parecía que se dirigían varias a mí. A hablarme? Esos murmuros ininteligibles se volvieron voz en una fracción de segundo.


No te asustes.


Escuche eso y derepente estaba muy tranquilo. Me senté, y mire ahora con mas tranquilidad mi entorno y vi varias camas - si es que se les puede llamar camas, iguales a la mía. Se veían muy cómodas, y estaban vacías. Una de esas figuras de luz, se acercó a mí, y sin tocarme sentí que me abrazó y dijo una sola palabra.


Verdad.


Vertiginosamente sentí que pensaba con más de una mente, que tenía más de un alma, que podía solucionar ecuaciones simultáneas y que estaba en todas partes al mismo tiempo. Entendí todo.


Todo lo que había vivido, por decirlo de la única manera que puede ser entendido por un humano; no fue real.


No me llamo Bruno como lo creí más de 22 años, mis padres no son mis padres, ni vivo en la calle donde vivo, ni mi piel es del mismo color al que pensaba. Es más, el planeta que recuerdo jamás lo conocí.

En ese instante, en mi mente se formaron millones de recuerdos, que realmente nunca fueron recuerdos. Vi mi infancia, me vi de bebé, de recién nacido.. y vi mi vida antes de eso.


Pude ver que fui un padre con cinco hijos, me vi como sacerdote, luego como líder político, como una revolucionaria vehemente, como un vago, un deportista, una mujer condenada, un escritor, un militar. Vi como morí, en miles de accidentes y en miles de camas de hospital; a veces solo y a veces con familia.


No tuve una vida, tuve miles; o mejor dicho; me hicieron vivir muchas vidas.


Estos seres nos encontraron, hace muchísimo tiempo, en un lugar que se parece muy poco a la Tierra que cualquier persona cree conocer. Éramos tan solo un puñado de personas. A punto de dejar de existir. Nos guardaron. Así como un biólogo hace con un insecto que piensa que es de los últimos que existen. Nos han tenido con ellos desde casi mil de años, pero tan solo han logrado que de un puñado, ahora seamos treinta y siete personas. Nos morimos rápido, siempre en menos de veinte años. Siento que nos aprecian, que nos cuidan como mascotas que requieren mucha estima y cuidados extremos.


Asumí rápidamente que su compasión es la que los hace inducirnos a un sueño casi eterno desde que nacimos hasta que morimos. Y en este sueño nos inducen a su vez imágenes, fantasías; una vida tras otra. Tan rápidamente como nuestras sinapsis de seres en extinción pueden soportar.

Todas las variaciones que pueden crearse; una tras otra, aprendiendo y olvidando. El sexo con el que nacimos, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos; las mejores experiencias; en si, toda la vida; fue un engaño. Compasivo, quizá; pero al fin de al cabo, una mentira.


Con esta superconciencia que estaba alcanzando empecé a sentir algo más.

Estos seres luminosos que nos cuidaban aparentemente, también experimentaban con nosotros. Qué fácil fue pensar que compartían sentimientos humanos como la compasión.

Y pude entender algo de esos murmuros otra vez; ya éramos menos de treinta los que quedábamos.

Creí por un instante que quizá lo más sensato era simplemente no hacer nada.


Solo seguir viviendo esas vidas imaginarias; con aspiraciones, con enamoramientos, con temor a lo sobrenatural; creyendo en fantasmas y en extraterrestres con brazos, piernas y cabezas, con fe en algo supremo, con lo que creo que es humanidad, con ignorancia de tantas cosas..


Y derepente, como si alguien cambiara de canal en una televisión; otra vez estaba en lo que recordaba como mi vida.. pero ahora si tenia conciencia; sabia que estuve viendo a los seres luminosos hace unos minutos. Lo sabía.


Estaba en lo que parecía ser una habitación. La vi bien.. y recordé con esa superconciencia que pareció darme el despertar, que no era una habitación sino una mezcla de varias de las habitaciones de las vidas que pensé tener. Era como un cuadro surrealista de paredes entrecruzadas; puertas que no llevaban a ningún lado, marcos desproporcionados, espejos rotos, y objetos tirados en el suelo de distintas cronologías y etapas de esas vidas. Y otra vez sentí temor. Apareció algo que solo puedo denominar como monstruo por lo atemorizante, pero que en si no tenia forma. Como algo instintivo intente tirarle algo hacia donde pensé que estaba. Agarre un televisor antiguo, de los grandes, muy pesado; y sentí como la contundencia del golpe había destruido lo que fuese que estaba apareciendo. Estaba asustado; no entendía porque estaba experimentando esto. Esos seres que nos cuidaban de la extinción estaban molestos conmigo? No quisieron realmente contarme la verdad? Se les escapo de las manos algo?


Sin tener el tiempo de seguir articulando retóricas, apareció algo mucho más grande y amenazante que el monstruo anterior. Este estaba seguro que jamás lo podría vencer, ahora si estaba seguro que moriría aquí.

jueves, 14 de enero de 2010

Ciencia y fricción

Todas las personas ven un par de manchas cuando un colibrí agita las alas. Luego de lo que me pasó quise comprobarlo y vi algo diferente. Pude ver que pueden moverlas casi setenta veces en cada movimiento del segundero de mi reloj.

El tiempo pasa diferente para mí. El decirme que espere cinco minutos me hace fingir que no me aburro por una eternidad. Puedo estar a kilómetros de aquí antes de que el sonido de estas palabras deje de escucharse y que nadie lo pueda notar. No me agradaría ser una figura pública. Trabajo en las sombras y corro más rápido que la luz.

Siempre recuerdo lo que una vez dijo Harry S. Truman. “Es increíble lo que podemos lograr sino nos preocupamos quien se lleva el crédito”. Logro mucho y lo hago porque nadie me ve.

Puedo ser ese pequeño empujón de aire que salva y deja pensando a los peatones distraídos de una gran avenida.

Tampoco me ven cuando sorprendidos se dan cuenta que la casa se reconstruyó milagrosamente de la noche a la mañana luego de ser destruida por accidentes o personas injustas.

Soy la sombra que duda haber visto un asaltante cuando cree haber tenido su pistola en el bolsillo o cuando jura haberle disparado a la cabeza a su fallida victima.

Al principio me quemaba al intentar agarrar las balas en el aire, ahora sólo las desvío hacia el suelo.

Hago todos los intentos sobrehumanos e invisibles para empujar las ambulancias y evitar que estas choquen. Y que así lleguen unos segundos antes a donde puedan ayudarlos de verdad. Hacen que den más latidos a algunos corazones y yo solo les regalo el tiempo para arreglarlos. Me dieron el regalo de la velocidad. El tiempo y la distancia fueron obsequios que vinieron con la ecuación.

Sin embargo, esta vida oculta, estos actos que podrían ser falsamente calificados como hazañas si fueran conocidas; son solo acciones que cualquiera en mi lugar debería hacer. En un ahora donde las mínimas cortesías, y los actos de buena fe cada vez son más raros y tomados con suspicacia; un persona con habilidades excepcionales tiene (debe) hacerlas.

Todo esto lo escribo pensando en lo que es mi vida y en quien quisiera que fueras tú en ella. Me gustaría contarte que fui yo quien te salvó, pero quiero que sigas tranquila y que sigas pensando que jamás llego a tiempo. No creo que hayas sentido ese beso en la frente. Espero de verdad que no. Esto es lo que vivo. Solo sé que seguiré corriendo; que ya voy casi cinco segundos sentado y que tengo que irme ya.

W.

(Regresó en una milésima de segundo y agarró la nota que había escrito antes de que el lapicero que tiró cayera al suelo; se llevó este pedazo de papel con él. Al correr la nota fue quemada por la fricción del aire. A veces recuerda lo que escribió.)


lunes, 4 de enero de 2010

Sense

The white noises inside my head,

the black roads inside my soul

You think it is your voice

I think they’re just toys.

Maybe I’m talking things without any sense,

to mess the mind and ease the heart

The truth is not behind a wall

and a key is not the last.

I tried to fix my words

but I really hate the rhyme.

My world is all I have

And these words.. they’re all I’ve got.

domingo, 3 de enero de 2010

Sereno / Un regalo

No puedo dejar de temblar. No es por miedo; siempre he luchado contra el temor.

A pesar de ser menos que una hormiga en el cosmos; siempre me he rebelado contra todo lo que interfería en el control que tengo de mí mismo. Han pasado los años, he vivido muchísimo y una paradoja me matará; un movimiento constante no deja que me mueva. He perdido el control de mis movimientos. Si escribo esto lo hago con muchísima dificultad.

Ya no puedo ansiar las cosas que no puedo hacer. Pero las recuerdo y lloro. Y lo hago por dentro, porque tengo hijos, y tengo nietos. Y lo más absoluto que he aprendido de la vida es que no tiene de justa, pero el creerlo es vivir y ese es el último regalo que quiero darles a quienes amo. La fe siempre me fue escurridiza, pero la juntaría arrodillado y con gotero para dejarles algo un poco más bueno a ellos.

Tengo que pensar en regalos así; en los intangibles. Ahora solo puedo imaginarme como es que envolvía los primeros regalos que les hacía cuando estaban pequeños; esos que sacaban las sonrisas más impecables. Me llenaban de tanta alegría. Debe habérseme quedado algo de mi padre al menos. Ya entiendo porque buscaba tanto los juguetes que me gustaban. Creo que eran robots. Quisiera tanto envolver un regalo siquiera. Quisiera tanto recordar las cosas como realmente fueron. Me dicen que a veces recuerdo mal las cosas.

Extraño pararme, un simple acto que ya no puedo hacer. Recuerdo esos goles que, si bien eran escasos los domingos, me hacían ser el héroe de la canchita. Qué será de mis patas? Ya no puedo llamarlos. Con el pensamiento mil veces, pero espero que mis nietos se aparezcan para hacerme el favor de marcar el número; cada vez sus pequeñas vidas son más ocupadas. Yo lo entiendo.

Mi mano no deja de temblar y recuerdo como fueron cayéndoseme los primeros vasos de agua, de cómo me reía de mi torpeza. De cómo dejó de ser un chiste habitual para convertirse en un diagnóstico preocupante. No me siento como una vela que se va apagando románticamente de poco a poco; siento que soy una construcción a la cual sacuden sin piedad y que quedará reducida a escombros atómicos, a pesar de haber sido sólida y confiable por décadas.

Ya supongo que me reuniré pronto contigo Normita, y que dejaré a los chicos vivir una vida más tranquila. Y a tus nietos, que poco conociste, descubrir los momentos que hacen creer en la felicidad antes de envejecer. He sido feliz, creo que estoy contento, a pesar de que creo tener en este momento una lágrima bajando por mi mejilla. Es difícil (sobre-) vivir así, quiero dejar de temblar, quiero estar tranquilo. Quiero estar sereno.

Ya no sé si volveré a escribir, como bien sabes; me encantaba hacerlo.

sábado, 2 de enero de 2010

Te cuento un cuento

Cuando crezca quiero ser como mi papá; un gran médico.

Tener varios amigos. Que tengan esposas y que las traigan a comer cuando haga reuniones en mi casa. Quiero comprar también una casa así de grande. Que me conozcan como a mi papá lo conocen; como una persona muy fuerte, de carácter, pero muy noble. Quiero ganar mucha plata, para mi, para mis cosas, y para comprar cosas con mi familia y mis amigos. Caracho! todavía no empiezan los dibujos animados. Quiero haber comido muchas comidas diferentes para cuando tenga la edad que tiene mi papá; también quiero viajar a muchos países. Quiero verme bien con terno, quiero tener mil corbatas, quiero verme bien limpio con un traje blanco como el que trae mi papá cuando regresa del hospital. Quiero casarme, encontrar una mujer que me quiera así como mi mamá quiere a mi papá. Lo quiere muchísimo.

Yo quiero también mucho a mi papá y a mi mamá. Pero también quiero mucho a mis abuelos, y a Luisa, la señora que nos ayuda a cocinar; aunque a veces no prepara lo que yo quiero para almorzar. Como será ser tan alto como mi papá? Como me verá desde allá arriba? Mi mamá también es alta. Me gusta mucho almorzar con los dos y que me pregunten cosas del colegio. Quiero sacar mejores notas para que me compren el robot que yo quiero. Mi papá es muy bueno, me compró la base de los robots buenos hace tres días. Como será ser tan viejo como mi papá, como mi mamá, o como mi abuelo? Asu, es un montón de años, no se cuantos años tienen. Hablan cosas a veces que no entiendo, de dinero, de problemas, de los políticos. Yo quiero ver dibujos a veces cuando ellos hablan de esas cosas. Quiero que mi mamá cocine lasagna otra vez, le sale bien rica. Ojala regresen rápido de ese viaje, pensé que venían ayer. Ya quiero ver dibujos otra vez, ojala estén dando en la tele los de los robots. No sé porque escribo, escribo y escribo cuando no tengo nada que hacer. No me gusta escribir.

jueves, 31 de diciembre de 2009

A propósito: El tiempo dice "oe, que planes para año nuevo?"

Ya es casi el 2010 y todavía no veo los autos voladores que nos prometieron en las películas. Tampoco veo robots que ayuden en la cocina; ni trajes plateados que me hacían pensar que había platina para regalar en ese futuro de la ya desteñida ciencia ficción de los ochentas.

Ojala viva para ver más adelantos, y si no es así, puedo responderme de la misma manera que me decía a mí mismo de niño al encontrar impedimentos temporales: “No importa, al final invento la maquina del tiempo y listo” – Me gusta pensar que soy optimista.

Hace mucho dejé de ser ingenuo, aunque me encanta parecerlo. Hace unos dias hablaba con una amiga a la que valoro mucho y me dijo que ha notado buenos cambios en mí; un cambio de actitudes, que ahora tengo mejores determinaciones para conmigo mismo (aún mejores, diré). Me alegró escuchar eso realmente. Si bien hay cosas que me anclan a recuerdos, a fotos imaginarias, a nostalgias, y a tantas etiquetas mentales que marcan por año episodios de mi vida.. ya hay muchas que no quiero ni archivarlas. Y cada vez me preocupo menos.

Suena a que los años están haciendo por fin que tantas cosas se asienten. Como si fueran sustancias hipocráticas; todo mi temperamento está des-emulsificándose de otros líquidos y teniendo más claro ciertos límites. Supongo que cada vez me siento menos regido por emociones exabruptas.. claro que, sin que decirlo a modo de excusa; aún me gusta dejar ciertos hábitos, romper rutinas, y arriesgarme; pero debo (espero) haberme vuelto más listo para saber cuando hacerlo.

Estos últimos días he querido emburbujarme un poco; mi ciclo desordenado de sueño también ayuda. Sin embargo, uno no deja de estar conectado, por antonomasia: del Messenger, y por supuesto, del Facebook (ó fb, para los amigos). Y conversando, con los dedos en el teclado, de varios temas referentes a las fechas, me di cuenta que uno siente muchas veces incitación a evaluar los 365 días anteriores al último día de diciembre. Los “logros”, las cosas “por cambiar”; las determinaciones y los decretos. Veo alrededor mío gente que quiere ligar las fechas y el fin de año a Dios, a quienes tienen derrotas sentimentales frescas a cuestas; a quienes quieren un mejor trabajo, a quienes viven nuevas relaciones, etc.. ah, y veo a quienes ya saben qué harán por año nuevo.

No dejo de usar un cliché si es necesario. Y este año que pasó me ha traído cosas muy inesperadas, tanto buenas como otras en las que preferiré no ahondar para distraerme. He logrado el halago que ocupó algunas estrofas superiores (y si, descaradamente lo escribo para sentirme aún mejor), he conocido más gente (algo ineludible, pero sorpresivo paradójicamente para mí) y creo que puedo usar la palabra amistad en algunos casos. Ya para las vueltas que ha dado la tierra desde que la piso es algo poco común integrar a nuevas personas en los esquemas sociales; o mejor dicho en los “oe vaos a hacer algo?”. Simplemente por una cuestión de practicidad, cuando pasan las décadas (y voy por la tercera) uno quiere evitarse los roces de opiniones, de personalidades muy diferentes a la de uno, los sinsabores. En sí, las pruebas de compatibilidad que trae incluir gente nueva al elenco regular. Y eso que no estoy hablando de copular. En resumen; en lo social, me siento popular en un salón de colegio de enseñanza no escolarizada; 8 a 10 amigos; suficiente. Pasa el tiempo y uno prefiere algo cómodo; pantuflas que con el tiempo se vuelven a la medida.

Me he mudado este año, dejé mi cubil, mi Fortaleza de la soledad.. y ahora es más chica (ahora parece yuppie decir “mi depa”, parece nomás, la PEA parece no quererme), también ahora por la altura, de seguro que si hay un terremoto, no tendré ni tiempo de decir que me resignaré a morir, como todo buen viejo. Forever young, 18’til I die .. supongo que sólo han sido buenas canciones nomás.

No hablaré de mis relaciones personales, porque si bien este es un blog no quiero teñirlo (ya tanto) con colores de diario de quinceañera. Solo diré que fueron buenas conmigo, que cada vez más comprendo lo esencial de la mujer, su paciencia y la necesidad de esa buena dupla que se hacen con permutaciones de Xs y Ys. Claro que hay mujeres y mujeres.. en fin. Lamento no haberme enamorado tan efusivamente como otros años - quizá de eso se trata? No lo sé, pero no hubo oportunidad. Hay quienes me llamaron la atención, pero.. en fin, ya saben mi discurso. Sin novedades, todo tranquilo. Que miedo me doy a veces, yo me entiendo.

Siento que escribo mejor, que tengo más práctica. También estoy leyendo más, por lo tanto hago algo más culturoso. Envidiaba a amigos que devoraban libros de nombres rimbombantes, pero también con el tiempo (el tema principal acá, por si se quiere sacar el resaltador) me he dado cuenta que los libros dan mucho que conversar; pero para conversar hay que principalmente estar vivo, y eso es lo que cuenta: vivir más. Luego de eso; hablamos. “La vida me ha dado mucho, pero también me quitó”, aprendemos de todo (vivimos) y hay que estar receptivo para ello, analítico y sin preconcepciones. Es fácil sonar un poco rimbombante, ven? Por otro lado.. en este momento, miro al gato que me está haciendo repasar mentalmente mis cadenas E-R skinnerianas y tanto frustración me está haciendo creer que realmente tiene suerte de dominar la habilidad de respirar. Já.

Así que nosotros; a vivir un año más; a respirar nuevos aires y como buenos animales superiores que presumimos ser, habremos de aprender a entender mejor las cosas que vendrán.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Llaves

Aún no termino de mudarme, falta muy poco. Ya duermo sin embargo en otro lado, mi cama ya no está en mi cuarto (el anterior). Cuando regreso a mi antigua habitación ya parece como si fuese la ofrecida por un hotel muy barato, o una casa de muy malos acabados por ser comprada. Irracionalmente, le tengo mucha gratitud a estos ladrillos. “Es una casa de carácter, dá mucha pena traerla abajo” – dijo quien la demolerá. Al fin de al cabo, debo verla como lo qué es; ladrillo, cemento, barras de fierro, tubos y cables. Ya que estas paredes; esta casa, ha sido lo que pudo ser para cualquiera que hubiera vivido aquí; una hoja en blanco; aquí se escribió mucho (así como hace unos días literalmente escribí en mi pared como siempre lo había querido hacer) y muchas vidas se intersectaron. Lo bueno es que pasan los días y tengo algo muy claro:

Los recuerdos me los llevo, y esas son las llaves que nunca perderé.

24/12 - 11:59pm

(re-editado; clase de literatura - 1995)

Feliz navidad... es la frase que repetimos hasta el cansancio en este diciembre de “celebraciones”. Millones de viejitos gordos, e inclusive algunos barbones flacos, confundiendo el pequeño universo de un niño. Nuevos juguetes que dejan como viejas las billeteras de los padres; quizá inocentes caprichos en una noche de esperanza ciega aún en el más humilde y honrado de los hogares. Como en muchas cosas acá, las cenas también muestran una diferencia marcada; van desde un gran pavo, una fuente de puré de manzana acompañadas de ensaladas de nombres extranjeros hasta un pollito especial guardado con un panetón regalado por el jefe … con una escarapela del que ya no se quiere ver la fecha de vencimiento. Y eso solo para los que tenemos cena.

Un muchacho ya no espera al viejito barbón, sino a sus amigos, y a su enamorada para pasarla como nunca. Ya no piensa en ese gordo bonachón, no se da cuenta que este deja su forma corporea en fotos que se tomo de niño para volverse más espiritual. En eso que se apodera de algunos corazones afortunadamente. El espíritu navideño, de compartir, de amar más a todos; así como al niño que con su cumpleaños dio nombre a la fecha. Algo muy importante.

Ya este muchacho no es un niño, tiene un poco más de década y media; y se olvida de la corta distancia que alguna vez existió entre su cabeza y sus pies; se olvida de la esperanza ciega, del gordo que puede meter todo en un saco desafiando las leyes del espacio y la física. Ese viejo bonachón que tan feliz estaba de estar vivo en la mente infantil, se vuelve adorno para colgar; en gracia de ingenuos y de tontos niños. Ya la cena no es rica tampoco, es una demora; ya no se para ni un rato frente al nacimiento ignorando el porque de tanta demora para abrir los regalos que hay debajo del árbol. Antes decoraba el árbol, ahora aparece decorado y no pregunta ni quien lo hizo. Para eso hay gente que tiene tiempo; su tiempo es valioso ahora. Sus amigos los ve solo el fin de semana, a sus padres siempre; todo el día. Cuando la verdad es que nada dura siempre..

Nos quejamos de tener. Habrá en esa navidad y otras quienes estarán felices (y seguro pensaremos que menos que nosotros) de tan solo tener un vaso de leche acompañado con un pequeño chocolate guardado cuidadosamente en el bolsillo, como emulando ese chocolate navideño liquido del que muchos hablan. Quizá si tienen suerte llevaran en su ropa, un tanto sucia, algo de verde y algo de rojo. Porque también es importante decorar, no es verdad?

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Se mantuvo la esencia de lo que escribí en ese entonces; felizmente para mi, siento y veo que en algo he mejorado en mi redacción. El último párrafo lo cambié casi todo; el original decia así:

"Ya para estos jóvenes de más de década y media va dirigido, no un simple mensaje, sino una dura reflexión de “navidad; época de amar..” .."

Me gustaría tener esa esperanza ciega de la que hablaba en ese entonces; sin embargo hay cosas que se pierden pero otras que se ganan con los años. (Tengo que, y quiero decirlo).

Lo que sí no cambia es la misma oportunidad que se nos abre cada día prácticamente; de hacer el bien, sin mirar a quien como bien se dice; y también de hacerlo sin testigos, sin necesidad de trofeos o fotos donde etiquetarse.

Es sólo ayudar.

A propósito: Personas buenas.

He querido colgar esto hace tiempo, se me fue pasando para variar. Estaba en una de esas cartulinas con oraciones que dan en los velorios; y que usualmente no leo. Esta me gustó mucho. La sentí como una petición sincera e inteligente. Fue escrito por alguien que aprecié de niño, pero conocí poco sinceramente, pero que (por lo que aprecié en su entorno) cultivó cariño profundo en muchas otras personas:

“Mi Señor, ayudame a decir la verdad delante de los fuertes;
Y a no decir mentiras para generarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no me quites la razón.
Si me das éxito no me quites la humildad.
Si me das humildad no me quites la dignidad.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo.
No me dejes caer en el orgullo sin triunfo,
ni en la desesperación si fracaso.”

Escrito por Tío Cesar “Kutty” – (una persona que valió mucho).

Personas buenas, hay; y pocas. Cuesta encontrarlas nomás.

viernes, 20 de noviembre de 2009

A propósito: Metros cuadrados.

Hace ya treinta años que camino los mismos pasadizos y abro las mismas puertas. Treinta años en que mis cortinas han sido corridas pocas veces; tres décadas en las que estas paredes han enmarcado mi vida.

Todo lo que he dicho no es metáfora, hablo en concreto; y es también el concreto del que hablo. Paredes, ventanas, pasadizos, balcones.

Acá, donde ha habido graduaciones, reuniones, bienvenidas, despedidas, conversaciones, caídas y confesiones.

No he tenido un cuarto, he tenido varios. El primero; donde estaba mi cuna y mi primera cama. Años después me mude por una corta temporada al que vendría a ser el segundo, cuando no quería ver la oscuridad de mi primera habitación; mis padres viajaban y mi abuela estaba sola en su cuarto; yo metí mi cama en su cuarto para que no estuviera sola. Un caballero de juguete. Pasó el tiempo, y ya había regresado a mi cuarto inicial. El papel mural de dibujos animados iba rompiéndose, así como un cascarón. Inclusive el cuarto quedó blanco también, pero por muy poco tiempo. Pegué mis primeros pósters de revistas de guitarra, de surf, de preocupación por el planeta, de reflexión social; todo en busca de una identidad; y de ese cuarto salí cuando ya creí tenerla. Todos por la misma tijera. Me fui a otro cuarto, lejos; donde no necesitaba tanta decoración, solo quería que sea mío. Ahora estaba lejos del cuarto que era de mis padres. Muchos años después perseguí un sentimiento, de esos que me hacen cruzar el planeta; y pues ahí me llevó, tuve un cuarto por allá también. Luego desperté, estando en el cuarto en el que estoy ahora; pródigamente y a sabiendas de que era temporal. El cuarto donde estaba mi cuna. 360 grados desde que nací, y en unos cuantos días dejara de ser mi cuarto.

Dejaré esta fortaleza de la soledad; dejaré mi cama para dos, mi baño que a veces no se abría. Cerraré la sala de cine, la cantina, la música y los juegos.



Todo eso tan sólo quedará en mi mente.



En los viajes que he tenido, el final perfecto era verlo.
Ahora sé que jamás regresaré a mi cuarto a pesar de tener uno nuevo donde sea.
Les dejaré las raíces a los árboles.



Hace unos días pensaba en lo mucho que las personas tememos a la muerte, y cuanto creemos que necesitamos trascender. Pues qué mejor forma de alegorizar ese ciclo; que matando mi cuarto.

A propósito: Pasión hasta la muerte.

En la realidad peruana hay dos palabras que al juntarse provocan el inmediato recuerdo de violencia casi animal y sangre. Barras bravas.

Una joven contadora lanzada por la ventana de un vehiculo en movimiento como si fuera un desperdicio, está ahora muerta.
Otra joven adolescente de 16 años, que muchos años antes de alojar una criatura en su vientre; alojó una bala que le destrozo el colón, los ovarios y la confianza en el prójimo. Confianza y fe que también fueron puestas a prueba para un devoto del señor de los milagros que ayudaba con la decoración del recorrido mientras rezaba como jamás lo había hecho, y quizá ya sin palabras coherentes, en el momento que le destrozaban el rostro con piedras y le abrían el cráneo con ladrillos.

Nos podemos dirigir a Dios, a los políticos o a dirigentes deportivos, pero los muertos seguirán bajo tierra, la sangre ya habrá sido pisada en estampidas y los padres seguirán recordando a un hijo con la traquea abierta por el primer objeto afilado que encontró un hincha. Un aficionado al fútbol que patea más cráneos que pelotas.

Comando Sur, Trinchera Norte; no debe ser coincidencia que ambas hordas ostenten alusiones militares en sus denominaciones. Los creadores de ello muy probablemente se sentían en guerra; querían armas. Necesitaban el poder fálico que en algún momento les faltó o que arrastran como una carencia durante toda su vida. El militar no porta tan sólo armas, porta metralletas, porta afrentas fálicas tan grandes, que quien quiere usar como insignia estas denominaciones, puede estar haciendo muestra de que tan grande es su inseguridad ante las amenazas que marcaron esta necesidad.

De donde nace esta agresión? A pesar de ser el intento de análisis un fenómeno social y de ser muchos casos individuales que analizamos, es decir; muchas mentes; estas mentes forman una bestia de miles de cabezas. Y seguramente que al decir la palabra bestia, podemos recordar rápidamente un neardenthal que al no poder llegar a un acuerdo entre gruñidos con otro de su especie recurría a darle una pedrada. Frustración.

Es entonces la frustración; la base de la agresión. Y es fácil hablar de frustración en nuestro país; frustración por las injusticias sociales; por la segregación, por las políticas deficientes, por el olvido de barrios marginados. En una esfera más personal; la frustración de no tener que comer, de vivir hacinado, en tugurios, en casas que transmiten la fragilidad del material con que están hechas a la constitución del Yo de los niños que crecen ahí. Frustración de recibir maltratos en la propia casa, por los propios padres, de violaciones. De abandonos, de hijos con un solo padre o una madre. Que desarrollarán más que una sed por el fútbol, una sed de identificación, que los lleva a ver a su alrededor. Y lo que hay alrededor, en varios barrios grises que evitamos ver, es muchas veces más violencia. Violencia en las calles; en las propiedades que dañan para determinar el “poder” de la barra. Y también impregnada en las pintas de las paredes que no son más que pruebas proyectivas extendidas en toda una cuadra.

Tanto huellas en la calle, como huellas que pretenden ser grabadas caprichosamente hasta en el ADN por las primeras personas que ve un neonato de barrio marginado. “De la U como yo”; “Grone desde bebé” habrá dicho el padre de uno de los 10 pandilleros prontuariados más salvajes y buscados por las municipalidades en estos años.

En este análisis hablamos de los grupos que se forman en barrios olvidados porque si bien existe el mismo potencial de violencia en todo ser humano; el abono perfecto para la frustración lamentablemente esta esparcido en varias de estas zonas.

Es muy claro que en otras zonas donde las cosas aparentemente no son tan grises, hay también muchísimos problemas por resolver. En todos existen conflictos subyacentes que deben desenmarañarse, es obvio también que el psicoanálisis nos brindaría muchísimas luces, porque si hay un patrón común en casos como estos, es en esencia la crianza, los primeros años, la influencia de los padres y los traumas. Todos estos no distinguen zonas, ni clases. Muchas veces vemos crímenes más cruentos en esferas sociales más altas, sin embargo siempre son comentados en voz baja. Al haber compromiso de intereses, las cosas cambian, y es justamente lo que acá se quiere aprovechar para la discusión, el crimen sin ningún miramiento, que no piensa en consecuencias; la violencia pura de un ser humano matando a otro y regocijándose al derramar su sangre.

Hacer daño con lo que se encuentre a la mano, una piedra, un ladrillo, un vidrio, un tubo doblado, un palo con clavos. Violencia fácil. Y así como el barrio influye en la barra, también sucede la inversa; encontramos en estos sectores gran influencia de estas; muy visibles en las conductas externas; que van desde la ropa, la forma de hablar y como todo en estos tiempos; impregnando las redes sociales en Internet.

Una exploración rápida, una búsqueda sin palabras claves en estas redes confirma la gran presencia de esta subcultura. Así como en las paredes del barrio, también el graffiti puede ser virtual. Encontramos fotos de grupos grandes de barristas, muchas veces tapándose la cara con polos, mostrando pancartas, con escudos de ambas armadas. Grupos que van desde 4 ó 5 hasta 20 ó 30. Primera característica en común de la gran mayoría de fotos de un chico de barra brava: el grupo. Muestra claramente lo que más necesita; pertenecer a una familia. Una familia donde haya fidelidad, donde los miembros literalmente den la vida uno por otro; donde haya lazos de sangre. Sangre derramada. Una familia donde se siga un código de comportamiento de manera estricta y no haya abandono. En la familia del comando y de la trinchera no hay norma que se imponga desde afuera, la regla se construye dentro del clan y se sigue para formar parte. Buscan pertenencia.

En un país como el nuestro donde la informalidad es cada vez más creativa, el joven busca un orden; un orden salvaje si, pero al fin de al cabo un orden en el que pueda creer y confiar. Porque el barrista marginado no cree en la Policía nacional del Perú, aquí a la policía no se le respeta, diría un barrista - Porque los policías mismos no los respetan, ellos solo respetan la plata.

En casos individuales, la razón del poco respeto a la autoridad también muy posiblemente se basa en un fenómeno de proyección de aquella figura paternal que propiciaba golpes, ante la que ahora el barrista maltratado no mostrará pasividad.

Si se sigue viendo las huellas que dejan estos barristas en la Internet, podemos ver en fotos que inclusive que son ya tan solo palos, piedras y tubos rotos los que ostentan fálicamente, sino armas de verdad, revólveres. Más allá del análisis inicial, se debe notar que para la gran mayoría de los barristas a los cuales nos referimos; el enfrentamiento cotidiano desde la infancia ha sido una constante en todos ellos; no sólo para probar hombría sino para imponer respeto al espacio mínimo personal en el hogar. Se han encontrado entonces midiendo fuerzas desde los primeros años de vida; con la consecuencia lógica de siempre perder ante el adulto, ante la autoridad. El resultado; frustración desde temprana edad. Más violencia para la barra.

Ahora, no tan sólo tienen armas de fuego y están siempre en grupo, sino que también en las fotos aparece alguna alusión a las drogas. La ya tan característica hoja de marihuana clarísima está en muchos de sus afiches, en los grafittis y en la la jactancia de consumirla al momento de conversar con ellos. No faltan ya tampoco algunas fotos donde aparezca un paquetito de polvo blanco para darle más mística al asalto visual.

En un orden social que desde muy chicos los expulsa, ellos buscan un prestigio, luchan por un espacio y quieren recompensa. Ya no importa con qué, pero lograrlo; con clandestinidad, teniendo armas y hasta con intentos de emular el poder de un narcotraficante colombiano teniendo al menos un paquetito debajo de la cama.

La resolución de la soledad, el miedo logrado a través de esta acción, una cohesión virtualmente indestructible de jóvenes inseguros e incapaces de elaborar otro proyecto para sus vidas, se materializa en formar una barra, y se termina de consolidar a través del apodo, de la chapa. Se completa ahora sí la construcción de una nueva y más fuerte identidad. Será un maldito, un guerrero, un berraco, pero será fuerte.

Se habla entonces de la influencia afectiva en estos clanes; donde se expresan sentimientos que ni en la propia familia habían nacido. Hay entrega, lealtad, y cooperación con los del mismo equipo. Todo puede resumirse en algunos cánticos y lo escrito en muchas banderolas de un clásico:

“U, solo me falta hacerte el amor”,
“Desde mi nacimiento no te deje de amar, y el día que me muera yo quiero mi cajón pintado crema y rojo, como mi corazón”; aquí el hincha de la U parece desear una vida muy corta.
“Yo soy de Alianza.. y yo quiero verte campeón, por ti dejaría mi alma.. Vamos, vamos alianza, quiero verte campeón”
ó“Alianza Lima corazón”; el equipo aliancista se carga literalmente, en el centro del pecho.

Existe pulsiones eróticas; pero también hay una descarga thanática muy abrumante y que preocupa muchísimo a la sociedad peruana.

Ya que en la U “tienes el orgullo de haber nacido superior”
“Ya veras, que cuando demos la vuelta, vas a llorar cagón”

Los de Comando parecen tener buena capacidad lírica y hasta cambian la letra a una canción popular argentina:

“Como me voy a olvidar cuando quemamos el gallinero,
como me voy a olvidar si esos cabros se nos corrieron..
Quiso el destino, el azar, que otro estadio te construyeran y no nos vas a llegar..
porque Comando también lo quema..”

Inclusive parecen ya defenderse de cualquier psicoanálisis que se les quisiera hacer:

“Dicen que estamos locos de la cabeza, tu vieja! pero eso a la hinchada no le interesa, ni mierda!, Señores, soy de Comando y nadie nos va a parar, que vengan esas gallinas parar correrlas una vez más.. vamos grone, vamos grone”·

En una de las fuentes consultadas se encontró un termino interesante; “emoción por la violencia”; describiendo el placer en la transgresión de normas y en los actos violentos como disfrutes hedonistas. Hay inclusive testimonios de barristas que sonríen y parecen mostrar excitación luego de haber acuchillado o tan sólo al recordar a unas de sus víctimas. Muestran orgullo, y prácticamente un nulo autocuestionamiento y autocensura. Para ellos es el ideal ser protagonista de una bronca y defender el honor del grupo.
Nada de honor, pura destrucción. Thanatos en carne viva.

Desde luego que la violentación del mundo es un fenómeno global, pero por qué en el futbol? A nivel de nuestra sociedad, el modelo típico de macho está diluyéndose entre modelos de hombres más sensibles y respetuosos. Algunos hombres ya aceptan inclusive llamarse metrosexuales y buscan agradar a una mujer a través de una sofisticación estética. En respuesta, el género entero parece entonces necesitar una válvula de escape, y esta se formó al conjugar el fútbol con agresividad, y en casos donde se suma aún más frustración marginal a la ecuación; violencia encarnizada en forma de barras bravas. Son entonces estas barras, uno de los pocos espacios y uno de los últimos bastiones, donde se reproduce una cultura netamente masculina. Y no por ser tan solo los valores “del” macho, sino por ser valores que en una cultura como la nuestra se premian; es decir; el “achorado”, “el que atrasa”, “el que pega”.

Y en principio porque el futbol? Qué otro deporte hay en el Perú? Ni Granda, ni Mulanovich ni voleybolistas nuevas o viejas han logrado desterrarlo de su trono. El futbol; el más accesible a todos. Marcas en el piso dos arcos y pateas algo. Por eso el fútbol. Un deporte más, como muchos, en donde la dinámica subyacente es canalizar o sublimar emociones que no caben en el estricto trabajo, en la familia querendona, pero si en la agresión contra el rival del partido de turno.

Como contrarrestar entonces esta violencia? El psicoanálisis nos da luces de la raíz del fenómeno en general; nos puede mostrar una actitud fálica, competitiva, desde en un inicio y una fijación anal expulsiva que es característica común a estos rasgos antisociales y violentos, pero esta no es terapéutica como lo dicta el objetivo mismo del psicoanálisis; el cual en realidad es ensanchar el autoconocimiento, para que el sujeto o la turba de sujetos tenga la voluntad de cambiar. Y eso es justamente lo que cómo país nos falta. Voluntad.

Por otro lado, lo que nunca faltarán serán las excusas testimoniales que mueven al barrista:
“yo siempre fui blanquiazul de corazón. Así comenzó mi camino al lado de Alianza, solo terminará cuando me muera.. me une al resto, los jugadores, nuestro ídolos, esa es la base de todo”
“la gente ve otra cosa, ve demasiado, nosotros que estamos adentro, sentimos diferente, todos somos hermanos, aparte que estamos ahí en una misma razón”
“Mirando un partido uno encuentra pasiones, emociones que en otra parte no hay“;
pues lo contrario, de vivir más, uno puede encontrar tantas pasiones y emociones que giran más que una pelota de futbol. Hay que vivir más. Y eso justamente es lo que estos barristas ya no pueden decírsele a sus victimas.